

El valiente entre los Gautas,
lo fue Sires con su espada,
y sin dudas en celebrar,
la más mínima estocada.
Él traía consigo la fama,
¡certero arquero singular!
Y tuvo que contentarse,
al ver el pájaro escapar.
Quien sin embargo resurgió,
como fénix renacido,
porque en el duelo de arqueros,
él a todos ha vencido.
Fue su presteza y su acierto,
lo que la victoria le dio,
sin despeinarse siquiera,
cuan la veloz flecha voló.
Gran peligro cercó al gauta,


confiado dormido quedó,
le atacó el gran ñu violento,






